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viernes, 21 de marzo de 2025

Mediación vs. Litigio: ¿Cuál gana en un divorcio?


 

El divorcio nunca es fácil. Es un proceso profundamente emocional que despierta conflictos, dolor e incertidumbre. Como psicóloga clínica y forense con más de 20 años de experiencia, he visto cómo la forma en que se lleva a cabo un divorcio puede moldear no solo el resultado, sino también el bienestar emocional de todos los involucrados. Aunque el litigio, o llevar un divorcio a los tribunales, es la ruta tradicional que muchos imaginan, la mediación ofrece una alternativa que puede ahorrar tiempo, dinero y sufrimiento. Considera este camino por las razones que te planteo aquí:

 1. La mediación te da el control

En un litigio, un juez toma las decisiones finales—sobre tus bienes, tus hijos, tu futuro. Es un proceso que puede sentirse frío y distante, quitándote el control en un momento en que ya te sientes vulnerable. La mediación, en cambio, mantiene el poder en tus manos. Tú y tu expareja, con la ayuda de un mediador neutral, trabajan juntos para diseñar un acuerdo que se ajuste a sus necesidades específicas. Este enfoque colaborativo puede ser empoderador, dándote un sentido de propiedad sobre el resultado en lugar de dejarlo en manos de un desconocido en una sala de audiencias.

 2. Es menos confrontacional

Las batallas en los tribunales suelen convertir a los exesposos en enemigos. El litigio se alimenta del conflicto—cada lado se atrinchera, construyendo argumentos para “ganar” a costa del otro. Esta escalada puede profundizar heridas y generar resentimientos duraderos, especialmente cuando hay hijos de por medio. La mediación, por el contrario, fomenta el diálogo en lugar del enfrentamiento. Un mediador capacitado ayuda a enfocarse en resolver problemas más que en culpar, reduciendo la hostilidad y preservando una relación funcional—algo clave si planean criar a sus hijos juntos después.

 3. Ahorra tiempo y dinero

Un divorcio litigado puede prolongarse por meses o incluso años, acumulando costos legales que agotan tus recursos. En Ecuador, donde los sistemas judiciales a veces avanzan lentamente, este retraso puede añadir estrés innecesario. La mediación, en cambio, suele resolver los asuntos más rápido, a menudo en unas pocas sesiones, y cuesta mucho menos. La función judicial cuenta con centros de mediación que pueden ayudarte a resolver los conflictos de una manera más sencilla, rápida y costeable.

 4. Beneficios emocionales

En mis años trabajando como perito y como psicóloga clínica, he visto cómo las batallas legales prolongadas intensifican la ansiedad, la depresión y la ira. El litigio a menudo te obliga a revivir momentos dolorosos en un entorno público, lo que puede sentirse deshumanizante. La mediación ofrece un espacio privado y tranquilo para procesar decisiones. No se trata de evitar las emociones—esas son inevitables—sino de manejarlas de manera constructiva. Las parejas que median suelen sentirse escuchadas y respetadas, lo que puede abrir el camino hacia la sanación en lugar de prolongar el dolor.

 5. Mejor para las familias

Los hijos sienten los efectos del divorcio de manera especialmente intensa. Un divorcio litigado, con su naturaleza combativa, puede poner a los niños en medio del fuego cruzado, aumentando su estrés y confusión. Los niños se sienten obligados a tomar partido, a elegir entre los padres, a renunciar al afecto del uno o del otro. La mediación prioriza su bienestar al alentar a los padres a enfocarse en soluciones prácticas—como horarios de custodia—sin el drama de una confrontación judicial. Estudios muestran que los niños se adaptan mejor cuando los padres mantienen una dinámica cooperativa tras el divorcio, y la mediación sienta las bases para ello.

 ¿Es la mediación adecuada para todos?

No todos los casos son aptos para la mediación. Si hay antecedentes de abuso, desequilibrios de poder severos o una negativa a negociar, el litigio podría ser necesario para garantizar justicia y seguridad. Pero para muchas parejas, especialmente aquellas que aún pueden comunicarse (aunque sea con dificultad), la mediación ofrece un camino que no se trata de “ganar”, sino de avanzar.

Piénsalo

El divorcio no tiene que ser una guerra. La mediación lo replantea como una transición—una que puedes navegar con dignidad y claridad. Como alguien que ha estudiado el comportamiento humano en situaciones de alta presión, he visto cómo elegir la colaboración sobre la confrontación puede transformar no solo el proceso, sino a las personas que lo atraviesan. Si estás enfrentando un divorcio, considera la mediación. Podría ser el puente hacia un próximo capítulo más saludable—para ti, tu familia y tu paz interior.

¿Te interesa saber más sobre cómo manejar el lado emocional del divorcio? No dudes en contactarme—estoy aquí para ayudarte.

Ana Jácome-Rosenfeld

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lunes, 17 de marzo de 2025

Y tú, ¿qué vas a estudiar? La orientación vocacional te puede ayudar


 

Elegir una carrera o un camino profesional es una de las decisiones más significativas en la vida de cualquier persona. Sin embargo, no siempre es fácil saber qué dirección tomar. La orientación vocacional surge como una herramienta clave para ayudar a estudiantes, jóvenes y hasta adultos a descubrir sus intereses, habilidades y metas. Exploremos qué es la orientación vocacional, por qué importa y cómo puedes usarla para tomar decisiones informadas sobre tu futuro.

Tomar una decisión sobre qué estudiar o en qué trabajar puede ser abrumador. Entre las presiones sociales, las expectativas familiares y la incertidumbre sobre el mercado laboral, muchas personas se sienten perdidas. Por bien hacer, tus papás pueden presionarte a elegir una carrera que no te interesa realmente, o tal vez te ocurre que tienes dudas sobre tus intereses y tus habilidades al momento de seleccionar tus estudios. La orientación vocacional puede traerte algo de luz para que decidas de manera informada.

La orientación vocacional tiene varios componentes. No se trata solamente de llenar un test, sino que también es importante conocer más sobre tus intereses e identificar las cosas que disfrutas y las habilidades que ya tienes. Básicamente, un proceso profesional de orientación vocacional implica conocerte mejor, completar tests de vocación, identificar tus valores y tus perspectivas sobre lo que consideras importante, y explorar las distintas opciones para aproximarte a tu decisión.

La orientación vocacional no se trata de encontrar "la respuesta perfecta", sino de construir un camino que tenga sentido para ti. Es un viaje de autodescubrimiento que te permite alinear tus decisiones con lo que realmente te motiva. Así que, si estás en ese momento de incertidumbre, respira hondo y empieza a explorar. Tu futuro no está escrito, pero con las herramientas adecuadas, puedes darle forma.

Agenda una cita para orientación vocacional a través de whatsapp: +593 99 583 4262

Ana Jácome-Rosenfeld

Imagen: Creativeart en Freepik

viernes, 13 de diciembre de 2024

¿Qué es la depresión de las festividades?




Sin duda, has escuchado sobre personas que se entristecen en la época navideña, incluso cuando no hay otro motivo aparte de la temporada para experimentar un bajón. La depresión navideña, o Christmas blues, es tan común que puede presentarse incluso en personas que disfrutan de la temporada, las decoraciones, las reuniones o los regalos.

Pero, ¿a qué se debe? Puede haber muchas causas, como la falta de sueño durante la época navideña, que aumenta el estrés y la vulnerabilidad frente a la depresión, o las cenas y reuniones con un incremento en la ingesta de comidas y bebidas alcohólicas, lo que también puede intensificar los síntomas depresivos. Muchas veces ocurre que, en esta época, el estrés financiero nos preocupa, pues es una temporada de gastos que, este año, puede verse afectada por la crisis energética y las consecuentes pérdidas o desembolsos mayores. Además, es común que la sensación de soledad aumente, especialmente si no podemos pasar los días festivos con nuestras familias o amigos. Finalmente, la comercialización de las fiestas puede crear expectativas poco realistas de felicidad y buen ánimo que no siempre son sostenibles, profundizando así la sensación de estrés navideño y tristeza.

Otro punto que vale la pena considerar es que, al finalizar un ciclo, como el año, tendemos a evaluarlo y podemos enfrentar sentimientos de fracaso, arrepentimiento o frustración que contribuyen a las emociones negativas asociadas con esta época. Si tuviste experiencias difíciles en la infancia, estas pueden reforzar una asociación previa con la idea de que la Navidad y el Año Nuevo son épocas oscuras, lo cual se confirma con los factores mencionados.

Pero bueno, ¿qué se puede hacer con este malestar? Si no tienes un cuadro de depresión mayor, es probable que no necesites medicación antidepresiva, sino que podrías manejar estos síntomas con algunos cambios en tu estilo de vida, el apoyo de tu red familiar y social cercana, y quizá algo de psicoterapia. Este tipo de depresión suele ser de corto plazo, pero puedes aprovechar para identificar los patrones de pensamiento negativos que se asocian con esta época y dificultan disfrutarla. Un proceso de psicoterapia breve puede ayudarte a esclarecer las causas y las herramientas que puedes utilizar para modificar esta respuesta negativa hacia las festividades. Y, si hay algo más profundo, esta puede ser una oportunidad para abordarlo y mejorar tu bienestar integral.

Si sientes tristeza en Navidad, regálate salud mental haciendo más ejercicio, moderando tu ingesta de comida y alcohol, durmiendo bien en la medida de lo posible, conversando con personas de confianza sobre lo que sientes y enfrentando tus pensamientos en psicoterapia si consideras que es necesario. ¡Feliz Navidad! Que recibas el próximo año con bienestar y calma.

Ana Jácome

WhatsApp: +593 99 583 4262

sábado, 19 de octubre de 2024

¿Qué esperar de la terapia psicológica?

 

Pienso, siento, y me comporto.

Una terapia que te acoja y te de la razón, sin permitirte cuestionar tus propias creencias sobre lo que vives, sobre las otras personas y sobre el mundo, tiene pocas probabilidades de producirte cambios profundos que te lleven a sentirte mejor. Si bien necesitamos que nuestros traumas y tragedias se reconozcan y se legitimen, el proceso terapéutico funciona porque nos permite modificar la narrativa que tenemos sobre lo que vivimos, cambiando así lo que sentimos y cómo actuamos.

Cuando conversamos con nuestros amigos o familiares sobre nuestras vivencias y sufrimientos, muchas veces recibimos a cambio o juicios y críticas, o nuestros interlocutores se ponen de nuestro lado y nos dan la razón. Ninguna de estas dos alternativas permite realmente un cuestionamiento y reformulación de nuestra narrativa.

Vamos a lo básico. Como pensamos, vamos a sentir, y vamos a comportarnos. Por ejemplo, supongamos que veo que mi pareja tiene muchos likes en sus fotos de instagram de parte de una persona que ambos conocemos. Hasta ahí, los hechos son solo hechos, son neutrales, no significan nada. Pero si, al ver esos likes, yo interpreto que mi pareja tiene algo con esta persona, le atribuyo un valor, construyo una narrativa sobre los hechos que va a producir emociones y comportamientos. Entonces, cuando asumo que esos likes significan que mi pareja tiene algo con dicha persona, voy a sentirme triste, víctima de una traición, quizás enojada o indignada. Mi comportamiento, por ende, será conflictivo, y quizás termine mi relación de pareja.

Si, por el contrario, yo interpreto esos likes como la reafirmación de que mi pareja es una persona atractiva, es posible que me sienta bien de que sea mi pareja, y mi comportamiento será diferente, quizás aumentando mi cariño y mejorando mi trato hacia esta persona que me gusta y que resulta agradable a otras personas.

Cómo me siento y cómo me comporto, entonces, depende de la narrativa que construyo detrás de lo que experimento. Pero esto no significa que la narrativa sea algo consciente que simplemente responde a una lógica racional. No. Casi siempre, la narrativa se construye desde las experiencias en la infancia, que generan una impresión de nosotros mismos, los demás y el mundo, que filtra, sin que nos demos cuenta, cualquier indicación de que las cosas no son así como las interpretamos solamente. Entonces, cuando formamos nuestros filtros cognitivos, se forman parámetros que empiezan a descartar posibles interpretaciones diferentes y que tienden a confirmar las creencias desde las que interpretamos nuestra existencia.

Lo peor de todo, es que estamos seguros de que nuestras cogniciones son racionales, pensadas, que responden a una lógica infalible basada en la evidencia y en la verdad. Lo cierto es que son construcciones automáticas, involuntarias, porque nuestra mente intenta facilitarnos la adaptación y la navegación por el mundo simplificando las cosas para nosotros, pero este proceso, como cualquier proceso automático, tiene sus fallas.

Así que si en ocasiones tu terapeuta no te da la razón, sino que identifica otras posibles interpretaciones de lo que estás viviendo, tal vez eso te permite ampliar tu perspectiva, acceder a más información que estabas filtrando, aumentar tu conocimiento sobre lo que vives y lo que interpretas. Ciertamente, es un proceso lento y doloroso, y genera resistencias porque tus cogniciones se formaron como mecanismos de defensa y estrategias de adaptación ante lo que vivías, y cambiar eso no es tan fácil ni tan rápido. La resistencia puede manifestarse en un desagrado por tu terapeuta, en excusas para abandonar el proceso o narrativas sobre lo poco que te sirve tu terapia. Si consideras que tu proceso terapéutico te sirve para romper tus creencias y ampliar tu perspectiva, tal vez te resulte más fácil soportar esa ruptura y esperar a que la claridad haga efecto y puedas tomar decisiones más informadas.

No digo que sea fácil. No hacemos terapia porque sea lo fácil. La hacemos porque el malestar que sentimos ya no es tolerable. Porque ya no aguantamos. Porque vemos que nuestros síntomas se repiten. Que nos quejamos de lo mismo en diferentes contextos y sentimos que es suficiente. Entonces iniciamos el trabajo terapéutico que, aunque está orientado por el terapeuta, en realidad es trabajado por el paciente. Por eso la terapia no puede responder a una demanda de alguien más, como que tus papás te exigen o tu pareja te pone un ultimátum. El trabajo terapéutico es tuyo y el deseo de cambiar tiene que ser tuyo también, y entonces puedes hacerte cargo de tus narrativas caducas y la construcción de nuevas narrativas que te faciliten, al fin, crecer, adaptarte y avanzar.

Ana Jácome
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ana@anajacome.com

martes, 3 de septiembre de 2024

Ansiedad

 


 

Introducción

Un vacío en la boca del estómago. Unos nervios que te marean. Náuseas, presión en el pecho, temblor u hormigueo. La sensación que tenías cuando iban a entregar la libreta de calificaciones en la escuela. Un estancamiento en pensamientos intrusivos o preocupaciones recurrentes. Así describe la gente a la ansiedad.

Mecanismo psicofisiológico

1. Percibes, consciente o inconscientemente, una amenaza. Esto activa el tálamo que da órdenes a la amígdala para que responda ante el peligro.

2. La amígdala se activa y evalúa el peligro. Si lo considera real, envía señales al hipotálamo y gatilla la respuesta de preocupación, miedo o ansiedad.

3. Se activa el eje HPA: El hipotálamo secreta una hormona que libera corticotropina, que viaja a la hipófisis; la hipófisis responde soltando adrenocorticotropa hacia la sangre, que estimula las glándulas suprarrenales para que liberen cortisol.

4. Se activa el sistema nervioso autónomo, comenzando con el sistema simpático, que te prepara para luchar o huir. Se libera adrenalina, aumentando tu frecuencia cardíaca, tu presión y tu respiración. La sangre se redistribuye hacia tus músculos y órganos vitales para que puedas enfrentar el peligro.

5. Presentas síntomas físicos, como sudoración, temblores, dilatación de las pupilas y tensión en tus músculos, y presentas síntomas cognitivos, como pensamientos catastróficos, preocupación constante e hipervigilancia.

6. Tu propio sistema puede dar una retroalimentación negativa para disminuir la respuesta de estrés, pero si este sistema queda hiperactivo o desregulado, se mantienen los síntomas de la ansiedad incluso cuando no enfrentas un peligro real.

Tratamiento

Cuando la ansiedad es clínicamente significativa, te dificulta el funcionamiento normal en distintas áreas. Es entonces cuando necesitas comenzar un proceso terapéutico. La ansiedad se puede tratar de manera química (por ejemplo, con psicofármacos), de manera eléctrica (por ejemplo, con el modulador de pulso binaural), o con psicoterapia. También puedes incorporar actividades relajantes y ejercicio para disminuir esta respuesta. El Jiu Jitsu Brasilero y la escalada son deportes que ayudan a regular la respuesta de ansiedad.

Conclusiones

Lo ideal es desarrollar una aproximación integral al trastorno de ansiedad para tratarlo de manera efectiva, de forma que desarrolles conocimiento sobre tu ansiedad y adquieras herramientas que te permitan manejarla si vuelven a aparecer más adelante en tu vida. El objetivo es que encuentres el alivio que necesitas, pero también que aprendas a identificar las señales de alerta y los pasos que te han funcionado mejor en otras ocasiones. Al cambiar algunos hábitos, al comprender los pensamientos disfuncionales o las distorsiones cognitivas y al modificarlas, al aprender a relajarte física y mentalmente y a organizar tus tiempos y prioridades, la ansiedad deja de ser un trastorno clínicamente significativo, y puedes enfocarte en las personas, actividades y cosas que son importantes para ti. La ansiedad es tratable, así que, si tienes síntomas, empieza tu proceso ahora mismo.


Ana Jácome

WhatsApp: +593 99 583 4262

ana@anajacome.com 

 

 


sábado, 24 de agosto de 2024

La intimidad emocional: una clave en la relación de pareja

 


Introducción

Al principio de una relación, tienes algo de nervios, pero te gusta pasar tiempo con esa persona. Cada vez comparten más actividades, y la confianza entre los dos aumenta. Si todo sale bien, se desarrolla una conexión profunda que tiene comprensión y aceptación, y empiezan a contarse cosas, a compartir risas y comentarios, y a verse reflejados el uno en el otro. La intimidad emocional se desarrolla a medida que compartes más de ti y escuchas más de la otra persona, sientes que ambos encajan y pueden contarse sus pensamientos, sentimientos o temores con la tranquilidad de saberse aceptados.

Sensación de desconexión

Con el paso del tiempo y el cambio de las dinámicas hacia la rutina, las responsabilidades, los niños, las cuentas, el trabajo, la falta de tiempo y todo lo que se te ocurra, puede haber un distanciamiento, un enfriamiento de esta intimidad emocional que fue tan importante para sellar el vínculo y formar una pareja. No nos damos cuenta, y simplemente nos desconectamos de la otra persona. Nos sentimos ajenos, ya no tenemos la misma confianza, los malentendidos son mayores, y la relación puede debilitarse.

Recuperar la intimidad emocional

Las relaciones de pareja que se sostienen por varios años suelen incluir algunos factores: primero, la comunicación clara, asertiva, cuidadosa; también un hobby compartido, algo que a los dos les guste hacer y que puedan hacer juntos; la intimidad emocional, y finalmente, la intimidad física. Los abrazos de más de 20 segundos, las caricias, el contacto físico son parte importante de la relación de pareja. Trabajar en cada uno de estos puntos facilita la reconexión emocional, pues todos se interrelacionan en el mantenimiento de una buena relación.

Busca los puntos en común que te faciliten resolver los conflictos. Enfócate en los acuerdos, las soluciones. Considera actividades que te gustan y actividades que disfruta tu pareja, y prueben algunas de ellas hasta encontrar algo que puedan explorar juntos. Abraza, reconoce con frecuencia cosas buenas y agradece cualquier buen gesto que puedas. La gratitud baja las defensas y facilita la reconexión.

Terapia de pareja

Si sientes que los conflictos son muy profundos, busca ayuda profesional. Las terapias de pareja no pretenden juzgar o darle la razón a uno de los dos, sino que tienen el objetivo de identificar los problemas y asistir a la pareja en la solución de los mismos. Muchas veces las personas acuden a terapia de pareja como un último recurso antes de la separación definitiva, lo que equivale a esperar que la enfermedad avance antes de acudir al doctor. El cuadro es más difícil. Pero te sorprendería la cantidad de parejas que logra reconectarse y resolver los conflictos. Si eso no es posible, al menos poder terminar la relación con respeto y consideración a lo que fue para partir en paz, puede ser de gran ayuda.

* Imagen de GrumpyBeere en Pixabay.

Ana Jácome

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jueves, 8 de agosto de 2024

Ludopatía: ¿Por qué es tan adictivo apostar?

 


Introducción

Las apuestas, y con ellas la adicción y las inmensas pérdidas económicas, están cada vez más extendidas. Mucha gente apuesta, y mucha más se engancha y pierde más de lo que realmente puede gastar. Esto convierte a la ludopatía en una patología compleja, pues a partir de las apuestas compulsivas y las pérdidas económicas, las personas desarrollan cuadros severos de ansiedad, sentimientos profundos de culpa, y muchas veces, ideación suicida. De hecho, las personas con ludopatía tienen seis veces más riesgo de suicidio que el resto de la población.

Ludopatía y dopamina

  • Puede parecer muy difícil de comprender para quienes no lo hacen, pues observan una serie de malas decisiones financieras que parecen tontas o carentes de sentido. Y es que la ludopatía es una enfermedad, no una decisión racional. Es una enfermedad muy particular además, porque se sostiene del propio sistema de recompensa del cerebro. Pensemos en un juego de mesa, una partida de cuarenta o una elección de caja del supermercado que avanza rápido: cuando ganamos, nuestro cerebro suelta dopamina, un neurotransmisor que refuerza los comportamientos que “nos hacen bien”, porque se siente agradable. 

  • La dopamina aparece cuando comemos cosas deliciosas, y esto nos motiva a alimentarnos; también cuando tenemos intimidad con la persona que amamos, y esto aumenta las probabilidades de supervivencia de nuestra especie; producimos dopamina al ejercitarnos, y esto motiva que volvamos a hacerlo, y también cuando nos vemos con nuestros amigos o tenemos interacciones productivas en nuestros trabajos. La dopamina produce una sensación agradable, placentera, que premia para que repitamos eso que funciona para nuestro bienestar y el de nuestra especie.

  • Ahora, como todo sistema automatizado, el sistema de recompensa de nuestro cerebro se equivoca, con frecuencia, y termina reforzando comportamientos nocivos, como el uso de sustancias, los atracones de alimentos o las apuestas. Si apostamos, y ganamos, recibimos una dosis de la preciada dopamina que nos hace sentir invencibles. Y no solo llega la dopamina, sino además una ganancia económica que nuestro cerebro confunde con un logro nuestro – y no con un producto del azar o de un sistema diseñado para premiarnos y engancharnos – así que refuerza el comportamiento con esta dosis de bienestar que, en poco tiempo, comenzamos a necesitar. 

  • Parece tan intenso y tan fácil, que creemos que es una gran idea y que burlaremos al sistema con mucha facilidad. Y nos encontramos una y otra vez con que no podemos, perdemos, pero de cuando en cuando ganamos y retorna ese premio, esa dosis, ese bienestar.

Consecuencias

A medida que las pérdidas aumentan, crece también la ansiedad, el miedo, la decepción, la preocupación excesiva y la sensación de estar atrapados, de no poder salir, y de ser dañinos para los demás. 

Las personas que han caído en la ludopatía contemplan el suicidio con mucha más frecuencia que el resto, pero no tiene que ser así. Cambiar el cerebro y su sistema de recompensa es posible, cuando identificamos y modificamos los patrones que están activando nuestro sistema de recompensa, y en poco tiempo podemos liberarnos de esa necesidad de dopamina excesiva. 

¿Qué puedes hacer?

No se trata de eliminar la dopamina, pues eso no es ni posible ni deseable, sino de modificar el sistema de recompensa, de reeducarlo, de reencausar la motivación. Bloquear nuestro acceso a las fuentes de estimulación excesiva, como las plataformas de apuestas en nuestros teléfonos, es un paso importante. 

Hablar con seres queridos también puede ayudar a liberarnos de la culpa y del miedo a ser descubiertos. Un proceso de psicoterapia y la participación en grupos de apoyo definitivamente ayuda a comprender el fenómeno y adquirir herramientas para modificarlo. Sí hay salida. El dinero se recupera, no es lo más importante. Tu vida, tu salud, tu bienestar es posible más allá de lo económico, que podrás reconstruir al recuperarte. Comienza ya.

Imagen por Aidan Howe de Pixabay.

 

Ana Jácome

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ana@anajacome.com

 

Mediación vs. Litigio: ¿Cuál gana en un divorcio?

  El divorcio nunca es fácil. Es un proceso profundamente emocional que despierta conflictos, dolor e incertidumbre. Como psicóloga clínica ...